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Travesía Boyacá Día 5. Tibaná – Soracá

Tibana, Boyacá—El clima fresco que nos despedía durante la mañana prometía una jornada agradable, lo cual nos llenaba de confianza  y expectativa. Buscando la hora de pasar por Jenesano, un municipio que nos habían recomendado visitar, nos montamos en nuestras bicis y comenzamos a pedalear.

No tardamos mucho en ver los campos a lado y lado de la carretera, sembrados de árboles frutales, muchos de ellos cargados ya con los frutos que colgaban de sus ramas y otros, muy jóvenes aún para estar en flor. La carretera nos recibía con la bienvenida de un asfalto recién sentado que facilitaba la tarea y prometía que esa no sería una jornada tan desgastante como la del adía anterior. Todo estaría bajo control.

Travesía Boyacá Día 5. Tibaná - Soracá

El asfalto y el clima nos sonreían a un sólo tiempo.

A sólo 10 kilómetros de Tibaná nos recibió Jenesano, declarado en 1999 como el pueblo más lindo de Boyacá, titulo que ha compartido con pocos municipios del departamento. No tardamos en saber porqué.

Las calles empedradas nos condujeron hacia la plaza principal, donde encontramos un jardín rodeado de grandes casas de dos plantas, de blanca fachada y habitadas por la gente más cordial y amable. El jardín central de la plaza está sembrado por enormes palmas y coníferas que más parecen grandes atalayas velando por la paz y serenidad de este pueblo, elevándose como torres y alfiles en un tablero de ajedrez hecho de adoquín y piedra, admirando… quizás dando reverencia a su reina, la iglesia, que frente a los centenarios se levanta con fuerza no olvidando la historia que hay en sus cimientos.

Travesía Boyacá Día 5. Tibaná - Soracá

Los vigías de Jenesano.

Travesía Boyacá Día 5. Tibaná - Soracá

La reconstruida iglesia de Jenesano.

Continuamos el recorrido dejando Jenesano atrás (el pueblo, no el recuerdo), a través de una carretera plana hasta el kilómetro 15, pues a partir de ese punto la vía se eleva unos 850 metros hasta el municipio de Soracá, a través de 18 kilómetros de asfalto.

Entre Jenesano y Soracá

A demás de la Carretera en perfectas condiciones el común denominador de esta tierra: el paisaje, nos envolvió en un abrazo el cual no hemos querido olvidar. En ese tramo entre Jenesano y Soracá, descansa un pueblo al costado de la carretera, si vas subiendo puede pasar desapercibido; pero al tomar suficiente altura y tus ojos alcanzan el nivel de sus cimientos, de inmediato sabes que tienes que entrar y saber de que se trata. En mi caso, atraído por la gran estructura que se levanta en el centro del pueblo dejando ver su belleza arquitectónica, me atreví a tomarme un tiempo para deleitar mi vista y guardar un recuerdo de ella.

Travesía Boyacá Día 5. Tibaná - Soracá

El edificio de la iglesia se asoma alentando una visita.

Existen cosas tan difíciles de describir sólo con palabras que una buena imagen lo vale todo.

Travesía Boyacá Día 5. Tibaná - Soracá

Una imagen más para el recuerdo.

Era imposible soportar la tentación de entrar al pueblo y registrar lo que con palabras costaría tanto describir. Cinco minutos más, cinco minutos menos no harían diferencia alguna. Ahora debía alcanzar a Andre que se perdía escalando la montaña, doblando en una curva a la derecha y en otra hacia la izquierda, pero siempre subiendo, buscando la cima, buscando un descanso.

Travesía Boyacá Día 5. Tibaná - Soracá

Andre subiendo la montaña a paso fuerte.

Travesía Boyacá Día 5. Tibaná - Soracá

Las inclinaciones de la vía en imágenes.

Poco a poco ascendimos la montaña y muy agradecidos por la calma en el camino fuimos llegando a Soracá dejando atrás un día inolvidable. El camino nos trajo un par de pueblos hermosos y la característica primordial de esta travesía: la belleza expresada en natura.

Llegamos al destino con un clima un poco diferente y la tarde se hacía ya más fría con el paso de los minutos. Encontramos el parque principal y luego de hablar con un par de niños que llegaban de Tunja sobre sus bicicletas, buscamos un hostal para pasar la noche y descansar.

Acá la noche pintaba más fría por lo que tomamos el almuerzo y nos atrincheramos en nuestra habitación. Tomamos nota del recorrido que por más, había sido muy tranquilo y buscamos conciliar el sueño que no tardó en llegar.

Ni en los sueños de aquella noche hubiéramos imaginado que el día siguiente sería el más agitado de toda la travesía.

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Diario de Un Viaje en Bicicleta El espíritu aventurero y el amor por la bicicleta, sentimientos en común que han impulsado el deseo de conocer el mundo pedaleando.
  • GERMAN

    exelente, pronto hare ese recorrido pero ire a ramiriqui, cienega , soraca y combita

    • Hola Germán, muchas gracias por seguirnos y comentar. Nos gustaría saber como te fue en tu travesía. No dudes en contactarnos cuando vuelvas para que nos cuentes tu experiencia.